REFORMA DE
PISO EN PUERTA DE MOROS
Ubicación: Madrid
Promotor: Privado
Autores:
Iciar de Basterrechea y Andrés Mazuelas
Descripción: reforma de piso
Superficie: 123 m2
Presupuesto: 58.000€ (PEM)
Fecha: 2001
Fotografías: Ángel Luis Baltanás
Esta es la casa de un periodista y está inspirada en sus
aficiones: música, danza y artes plásticas. Una estancia inundada de luz y
armonía montada en torno a unas fotografías, unos pentagramas, una mesa primitiva,
telas en continuo movimiento y espacios teatrales. Desde el primer momento se
piensa en desarrollar el programa de una forma útil y flexible, incorporando y
respetando los elementos originales de la vivienda, como suelos de baldosas de
terrazo hidráulico y las carpinterías de madera, realzando su valor. Pero
también se incorporan nuevas soluciones y materiales, como suelos de resina
autonivelante acabada en poliuretano blanco o las particiones de policarbonato
traslúcido, que crean una sensación de ingravidez y de que la vivienda se
dilata. Se usaron recursos escenográficos que dotan de flexibilidad al
programa, adaptándolo a diferentes usos, horas o situaciones. Recursos funcionales
cargados de metáforas que remiten al mundo de los espectáculos y las artes. Con
ese fin, y repartidos por la vivienda, se usan telones y tramoyas que recuerdan
el mundo del teatro y los decorados para ópera y danza recurriendo a ellos como
soporte físico de funciones concretas. Pero no sólo espectáculos teatrales,
como gran aficionado a los toros que es el promotor, los tabiques – siempre en
blanco – se conciben a modo de burladeros taurinos y ocultan los espacios más
privados.
El programa establece un espacio central fluido y dinámico
que hace las veces de salón, comedor, estar y despacho, pero que permite
independizar la cocina y parte del salón para convertirlo en habitación de invitados.
Junto al acceso a la vivienda, un telón blanco crea un pequeño despacho con
ordenador. Si el telón se repliega sobre el muro, deja el espacio diáfano.
Cerrado, dota de privacidad a la vivienda impidiendo las vistas desde la puerta
de entrada y ocultando a su vez la entrada desde el salón. Gracias a que se
desliza por un carril – en una sensación de movimiento constante en torno a una
mesa de hierro fundido y vidrio –, se puede jugar con él y con sus posiciones
intermedias, abriendo nuevas posibilidades de decoración e iluminación, ya que
sirve de difusor a dos juegos de luces que funcionan de forma independiente o
combinada: iluminando la cara interior se impiden las vistas desde la entrada de
noche; iluminando la exterior se convierte en una gran luminaria de luz difusa
y formas suaves que consigue crear un clima relajante en la vivienda.